Divina Pastora

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Divina Pastora 

Esta hermosa obra de arte de la Divina Pastora es una encantadora pieza que no puede faltar en tu colección. Una imagen tierna de la Virgen María en la advocación de Divina Pastora de las Almas.

Esta es una exquisita pieza de arte hecha 100% a mano creada por nuestro experimentado artista, y completada a la perfección con calidad de museo.

CARACTERÍSTICAS

  • Medio: Óleo sobre lienzo
  • Superficie: Lienzo de alta calidad artística
  • Proceso de trabajo: 100% pintado a mano
  • Acabado: Brocado dorado en alto relieve, óptima reproducción del color, estructura superficial única y resistente.
  • Accesorios complementarios: Marcos artesanales tallados a mano en madera de cedro de alta calidad.

DISPONIBILIDAD:

  • Se entrega en un plazo de 2 a 4 días si se pide sin marco, y de 5 a 8 días si se pide con marco.
  • Envíos a todo destino nacional con entrega a domicilio en 3 a 5 días.
  • Envíos al extranjero con servicio estándar o expreso (consulta aquí).
  • Al pedir una pintura con su marco, éste llegará listo para colgarlo en su pared con los accesorios para colgarlo incluidos.

Hecho a mano significa que es único para cada propietario. El cuadro de la Divina Pastora de las Almas está disponible para personalización acorde con tus preferencias, sólo debes contactarte con nosotros y podrás diseñar el cuadro a tu gusto.

Divina Pastora Pintura Religiosa

En un paraje campestre la Virgen se ocupa de apacentar un rebaño. Su edad es apenas la de una doncella; su cabeza está bordeada por una delgada aura. Lleva puesto un pellico o zamarra de lana sin curtir y, con la mano derecha, que apoya en el pelaje de una oveja, sostiene el cayado. Con la izquierda aprisiona una rosa entre los dedos índice y pulgar.

Las ovejas que rodean a María expresan su apego y mansedumbre sosteniendo flores en sus hocicos. En las alturas, dos querubines se disponen a imponer a la pastora una corona imperial.

En un segundo plano revolotea el arcángel san Miguel. Blande su espada flamígera y descarga una centella contra la bestia apocalíptica, que adopta la figura del monstruo de Leviatán, y no la antigua imagen de una hidra. La pequeña oveja que trota entre ambos polos enarbola una filacteria con la inscripción “Ave María” y parece evadir, así, las fauces de la bestia.

La devoción a la Divina Pastora tuvo su origen en la ciudad de Sevilla en los albores del siglo XVIII, a raíz de la publicación de dos libros de carácter propagandístico del religioso capuchino fray Isidoro de Sevilla (en 1707 y 1732). Fue muy popular en la Nueva España y vino a ser pareja de la ya muy conocida representación cristológica, con origen en la parábola respectiva (Lucas 15, 4-7) del Buen Pastor y que era, a fin de cuentas, una metáfora de la misma redención.

Esta configuración nace para subrayar la participación de María como corredentora de la humanidad y el mejor medio para darle “pasto espiritual”, apoyada, además, en los títulos de la Letanía lauretana que cantan esos méritos. La analogía mariana también recordaba la primera gran epifanía del Mesías a los pastores en el portal de Belén donde la Virgen, en papel de su conservadora, mostró al mundo el Agnus Dei.

Así, pues, el príncipe San Miguel, brazo y custodio de ella, preserva al rebaño de la amenaza del mal. María admite esta novedosa representación porque, según su creador dieciochesco, es también la gran intercesora, mediante la oración del rosario y cada rosa representa un Ave María dicha ante la majestad de su corona; ella, pues, simplemente las colecta para luego ofrecerlas ante la misericordia de su Hijo. Justamente por eso la primera obra impresa de fray Isidoro se llamó La pastora coronda (1704).

 

DimensionesN/A
Medida del lienzo

40cm x 60cm, 50cm x 70cm, 60cm x 80cm

Acabado

Con marco dorado, Con marco oscuro, Sólo lienzo

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